La invisibilización de la mujer dentro de la escritura.

Actualmente, bien podríamos asegurar que el rol de nosotras, las mujeres, ha cambiado y ha marcado nuevas experiencias que demuestran la fuerza y la determinación con la que realizamos cada una de nuestras labores. No obstante, a pesar de que se reconoce el trabajo de las mujeres dentro de las instituciones con cargos de igual o mayor rango que el de los hombres, podemos notar que aún existe exclusión en ciertos ámbitos, entre ellos la escritura.

Nos cuesta trabajo aceptar que, en pleno siglo XXI, aún se ejerzan actos propios de una cultura patriarcal. Si tomamos como ejemplo, el ámbito de la escritura, podemos darnos cuenta de que la mujer aún es invisibilizada, pues, aun se hacen expresiones despectivas cuando una mujer escribe lo que le nace, lo que la identifica, lo que ama.

La invisibilización de la mujer sigue presente en muchos ámbitos de nuestra vida, y dentro del ámbito académico bien lo podemos reconocer, pues ¿cuántas veces hemos podido disfrutar lecturas o textos realizados por mujeres? ¿cuántas teorías conoces que hayan sido elaboradas por una mujer?

Incluso, en muchas ocasiones nosotras mismas somos quienes fortalecemos esa exclusión, pues bajo mi propia opinión, las mujeres somos víctimas de la misma cultura ejercida por el patriarcado, ya que, en diversas ocasiones, a pesar de sentirnos invisibilizadas, no levantamos la voz ante quienes nos invisibilizan, resultado del condicionamiento que nos han aplicado desde pequeñas, dentro de nuestro hogar o nuestro mismo círculo de amigos.

Lo que buscamos con estas palabras es, invitar a las mujeres a reflexionar y cuestionarse las veces en que cada una de nosotras hemos sido invisibilizadas, desde el hogar, hasta nuestra vida como profesionistas, la invitación se extiende a perder ese miedo y recobrar la confianza para liberar toda la fuerza que necesitamos para manifestar nuestro empoderamiento en cualquier aspecto de nuestra vida.

Emma Hernández.

¡No soporto estar en cuarentena!

Cuando inició la cuarentena en México debido al Coronavirus, pensamos que estaríamos dos semanas en nuestras casas esperando a que el virus no se propagara, sin embargo, debido a que muchas personas no siguieron las indicaciones de no salir de casa, de no asistir a conciertos o festivales, no salir de fiesta o ir al antro, la situación en el país empeoró ¿y qué nos dejó?

Tomando en cuenta que muchos medios y que incluso el Presidente de la República decía que no pasaba nada, que seguían haciendo conferencias y giras bajo el discurso de “besos y abrazos” no ha puesto en una situación de alerta ya no solo por el virus que se está propagando con más rapidez, también porque ya no sabemos cómo sobrellevar la situación del encierro colectivo.

¿Qué nos ha sucedido? Bueno, no es novedad que no estemos durmiendo bien, que tengamos ansiedad por las mañanas, que estemos comiendo mucho o que sintamos depresión, eso se debe a que estamos acostumbrados a un ritmo de vida muy diferente, a salir a trabajar, ir a la escuela, ver a nuestros amigos y amigas, básicamente hacemos nuestros días en las calles de la ciudad y ahora tenemos que cumplir con un aislamiento obligatorio para el que no estábamos y que probablemente nunca estaremos listos.

Cada quién lo lleva desde su propia trinchera, hay personas que están en una situación favorable, que no dependen de un comercio informal y que se pueden quedar en casa conviviendo con su familia, lo malo son ese otro 56.2% que sienten estrés porque tienen que salir forzosamente a trabajar, que no pueden parar actividades y que, además, tienen que ser padres o madres de familia, que se tienen que preocupar por sus hijos para darles de comer, pero también mantenerlos entretenidos, algunos solo tienen mascotas o que incluso solo viven con sus parejas tanto homosexuales como heterosexuales, pero que tienen responsabilidades económicas.

Es muy común que ahora veamos más flujo de usuarios en redes sociales, pero también a más personas con trastorno de ansiedad provocado por el encierro, y la pregunta es ¿Qué podemos hacer? Está claro que muchos hacen home office o clases en línea, pero también tienen la oportunidad de hacer ejercicio, aprender una nueva receta, pintar su cuarto, leer un buen libro o solamente descansar y desconectarse de los medios de comunicación que solo dan malas noticias.

La ansiedad en tiempos del COVID es normal, también lo es pedir ayuda.

Daniela Mancilla.

Imagen tomada de BBC News

Compras sin control, un comportamiento de pánico

Actualmente, se puede observar el impacto que ha causado el virus COVID-19 en la población mexicana, sobre todo en el papel que desempeñan los medios masivos de difusión.

A pesar de la gran cantidad de información que ofrecen dichos medios, podemos estar conscientes de que mucha información presentada está tergiversada con fines propios o con fines de lucro

Por consiguiente, esta información puede estar desviada de la realidad sanitaria y social, fomentando pánico día a día, con información alarmante, careciente de veracidad. Este tipo de notas, no solo alarman en su mayoría, sino que, insitan a la población a tomar una posición de supervivencia, cabe destacar que la población tampoco busca otras fuentes de información más confiables y esto hace que se genere un mal manejo de la información.

Esta situación desata pánico entre la sociedad y la cumpulsiva necesidad de comprar artículos en su mayoría, entre los cuales, con mayor demanda son artículos de sanidad y primera necesidad como gel antibacterial, alcohol, cubrebocas, papel sanitario, agua, alimentos enlatados, legumbres etc. Consumismo, resultado de la misma influencia de los medios masivos.

Se le invita a la población,  de manera inmediata a ser más consciente y objetiva en cuanto a la información que podemos encontrar día a día y ser más cuidadosos con lo que leemos o escuchamos, debemos estar seguros de que la información que encontremos y tal vez compartamos con seres queridos o conocidos, sean fuentes oficiales y veraces.

Con la finalidad de evitar comportamientos irracionales  que afecten o a graven la situación, dando como resultado el pánico.

Estefany Montiel

Imagen tomada desde: «Diario de Yucatán»

Consumo local entre mujeres emprendedoras #COVID19

Ya sabemos que el COVID-19 detuvo actividades escolares, trabajos, planes y a la sociedad en general. Algunas personas tienen el privilegio de quedarse en casa, recibiendo un salario digno mientras se mantiene a salvo viendo televisión y pidiendo comida a domicilio.

Sin embargo, la realidad de muchos mexicanos nos abre drásticamente los ojos: hay personas que viven al día, si no trabajan hoy, no comen. El sustento que llevan a sus hogares es necesario para sobrevivir y sus familias dependen al cien porciento de las actividades de comercio.

Este virus nos sacude justamente en marzo, el mes donde se conmemora la lucha de la mujer por sus derechos, igualdad, reconocimiento y liberación. Las mujeres mexicanas que han emprendido, que lideran sus negocios y rompieron los lazos de dependencia ante un hombre, hoy se ven afectadas por el encierro al que todas las personas debemos someternos ahora. No hay ventas, por lo tanto, su inversión y estabilidad económica peligra.

Es ahora cuando debemos apoyarnos entre todas, comprar a los negocios locales, a emprendedoras que lo necesiten. Formemos redes de apoyo, recomendemos a la amiga que hornea pasteles, a la que tiene una cocina, la que vende artículos de limpieza o la que hace reparaciones a domicilio.

El feminismo sigue permeando en nuestra mente y nuestras ideas, apoyémonos entre nosotras, lo necesitamos más que nunca. ¿Tienes algún negocio? ¡hazlo saber en los comentarios para difundirlo!

 #ConsumeLocal #UnidasPodemosMás #FeminismoEnTiemposdeCovid

Jessica Zarco. 

Tiendas vs Supermercados- ¿Dónde comprar?

A consecuencia de la pandemia (COVID – 19) en México se han establecido diversas medidas sanitarias, con la finalidad de prevenir el contagio y propagación de este virus. Entre estas disposiciones, se encuentra el “evitar salir de nuestro hogar”, acción que difícilmente muchos mexicanos han logrado con éxito, pues en un país tercermundista lamentablemente se tiene que elegir entre la salud y las necesidades básicas del hogar.

Para que se cumpla dicha medida es necesario el abastecimiento de víveres y productos de uso cotidiano en nuestro hogar, sin embargo, los lugares donde nos abastecemos regularmente son los “supermercados” y si nos detenemos a preguntar ¿Por qué compramos en supermercados y no en tiendas locales? La respuesta gira entorno a la creencia popular de que las tiendas locales regularmente son más caras y no pueden competir con los precios de los supermercados. Puede ser verdad, pero no siempre es así, pues conocemos las estrategias de venta de las transnacionales, porque al final >>lo que te ahorras, por un lado, te lo gastas por otro<<

Pero ¿Nos hemos detenido a analizar, las grandes consecuencias al comprar en los super mercados, tanto para ti, para tu comunidad y para tu país? Estamos pasando por un proceso de consumo excesivo y por ello tendríamos que generar conciencia al tomar las decisiones de compra.

En el modelo de las transnacionales existen múltiples intermediarios. Entre los productores y consumidores hay una separación enorme. Es toda una serie de quienes procesan el producto, quienes lo transportan y quienes hacen que el producto llegue al consumidor, esto encarece el costo del producto, por lo tanto, quienes se encargan de seleccionar la calidad del producto, no son los consumidores, sino los mediadores.

El consumo local tambuén promueve una economía mucho más equitativa, donde tu comunidad tendrá una forma digna de ganarse la vida y por ende habrá más oportunidades de empleo; de igual manera, sabrás hacía donde va tu dinero y qué personas o familias estas beneficiando directamente.

“Tenemos que entender que lo que es bueno para la comunidad, es bueno para los negocios” -Michael Porter. Es nuestra oportunidad para fomentar el consumo local y beneficiar también a nuestra comunidad en este tiempo de crisis.

Emma Hernández

 

¿Coronavirus o Feminismo?

El Coronavirus está afectando muchos sectores de la población a nivel mundial, los ejemplos más evidentes son las escuelas cerradas, trabajos de oficina trasladados a sus casas, restaurantes cerrados, comercios informales con ventas bajas, pero a todas se les ha dado una solución temporal hasta que la cuarentena pase; sin embargo, hay un tema del que no se ha hablado y que obviamente no se le puede dar solución: La violencia de género

Hace quizá un año, comenzaron de forma más evidente las protestas en todo el mundo debido a las desapariciones y feminicidios que se han disparado en todas partes, se han realizado colectivos de mujeres que apoyan a otras mujeres en los procesos legales sobre violencia de género, las marchas, los bailes, las canciones, todo eso que ha dado vuelta al mundo por completo, ha desaparecido.

Era de esperarse que el movimiento feminista perdiera la potencia que había tenido debido a la prohibición de los conglomerados, pero también era de esperarse que el número de asesinadas no bajara. Hoy nos estamos enfrentando a un problema social que está en paro, que ha pasado de “moda”, que no está avanzando, pero que está tratando de no retroceder.

Después de la marcha del 8 de marzo, nos preguntamos ¿Qué va a suceder después? Pero definitivamente no nos esperábamos esto, no esperábamos que hubiera una pandemia de por medio y que el tema de violencia de género pasara a segundo término, ya no se habla de ello en los medios de comunicación, en redes sociales, ni siquiera es tema de conversación entre nuestros amigos, ¿Será que pasó de moda o será que el Coronavirus nos tiene más preocupados que el feminicidio?

Es nuestro turno de reflexionar al respecto, tomar una postura más neutral, cuidarnos y resguardarnos en nuestra casa para evitar contagios y propagación del virus, pero también recordar la lucha constate que tenemos las mujeres y las peticiones tan puntuales con respecto a nuestra seguridad, no dejar que pase de “moda”, no dejar que se olvide el tema, no permitir que los colectivos desaparezcan y que la sociedad se olvide de nuestra lucha.

Tenemos que estar conscientes de dos cosas: la primera es que es necesario que estemos en nuestra casa, evitemos los lugares cerrados y con mucha gente, que seamos responsables socialmente en torno a la salud pública; y la segunda, que no olvidemos que la violencia de género no solo se sufre en el transporte público, en las escuelas y en las calles de la ciudad, se sufre desde casa, con los familiares más cercanos y eso también es responsabilidad social para con las mujeres.

Hoy también demostremos que Unidas Podemos Más, que se puede continuar la lucha por nuestros derechos y practicar el #FeminismoEnTiemposdeCovid

Daniela Mancilla.

Máscaras mediáticas #8M

Nuevos aliados, falsas caras, máscaras de salvadores “solidarizándose”, que pasaron de misóginos a la aceptación y la empatía del movimiento en una noche.

¿Solo bastó con una noche para su concientización?, como si eso en verdad pasara en nuestro mundo envuelto por el patriarcado, parecen burlas sus programas de televisión, que es bien sabido que han encubierto por décadas los temas de abuso contra las mujeres, los comerciales con letras moradas manchadas con sus fines de lucro evidente, sus tontos programas de radio tratando desesperadamente subir su audiencia  apropiándose de un movimiento ajeno. Como si todas sus “buenas intenciones” no vinieran manchadas de corrupción.

Para estos días tuvimos grandes empresas, escuelas, instituciones, públicas, privadas y sociales, en general, lanzando comunicados dando permiso de faltar a mujeres, creando todo un espectáculo. ¿En verdad creyeron que estábamos pidiendo permiso? como si hubiera estado implícita una petición para su aprobación, en verdad creyeron que lo necesitábamos para movilizarnos, creyeron erróneamente que estábamos esperando que nos arroparan con su falsa defensoría, colgándose una lucha que no les pertenece y nos les pertenecerá.

Se quisieron apropiar del movimiento, desde su poder patriarcal, y en realidad no esperábamos eso, no queríamos y  no pedimos sus comunicados dando permiso o sus medios de comunicación llenándose los bolsillos solidarizándose, no necesitamos sus máscaras de empatía, o su voz en la radio.

Sin embargo, ya que tuvieron la delicadeza de “tomarnos en cuenta”, esperamos un mínimo de respeto, y se limiten a vernos se limiten a estar al margen de nuestro movimiento, que más que una crítica se reciba un apoyo genuino. Que noten cada lugar, tiempo y espacio del que estamos excluidas o no consideradas, que reconozcan nuestra realidad, que se dejen de promover estereotipos y de normalizar las violencias contra las mujeres, que nos permitan caminar seguras, sin miedo, sin importar la hora, la ropa, el lugar.

Ahora les exigimos nos dejen seguir vivas y seguras en un mundo que si tenga un lugar para nosotras.

Tenemos una propia voz, y esta es nuestra lucha.
Basta de ser #FeministaPorUnDía

Estefany Montiel.

Feminismo Digital

El 8 de marzo aproximadamente 100,000 mujeres asistieron a la marcha por el Día Internacional de la Mujer. Muchas de ellas realizaron transmisiones en vivo para aquellas que no pudieron asistir, pero también, algunas personas, hombres y mujeres, pretendieron hacer suyo el movimiento.

No es la primera marcha a la que se convoca, sin embargo, para muchas sí fue la primera a la que asisten y por ello, hubo quienes no supieron cómo abordar el tema; al ser un movimiento con tanta potencia buscaron tener un sentido de pertenencia confundiéndolo como apoyo a la causa.

Es por ello que más allá de que las redes sociales como Instagram o Facebook demostraran el poder de las miles de mujeres que salieron a marchar por justicia, evidenciaron a aquellas que publicaron selfies y fotos propias haciendo suyo un movimiento.

Pero no solo pasó entre quienes asistimos a la marcha, también las marcas que aprovecharon el suceso para hacer comerciales e incrementar sus ventas disfrazado de una causa social o las instituciones que incluso se unieron al paro de actividades  del día 9 de marzo, de las que esperamos sus acciones resulten congruentes a  la sororidad de este movimiento feminista.

Ahora bien. ¿Cuál es el objetivo de las marchas y acciones del 8 y 9 de marzo? No hay que perder de vista que las marchas que han ocurrido y seguirán ocurriendo son para un bien social, se busca la igualdad, un alto a la violencia de género y la justicia.

Pero ¿Qué sigue después de la marcha? Se trata de reflexionar y hacer un cambio en nuestras acciones cotidianas, en sumar, en ser sororas, en apoyarnos y sobre todo de no ser  #FeministaPorUnDía

Daniela Mancilla.

Los inestables pasos de la marcha #8M

Desde los vagones del metro Revolución hasta la plancha de El Zócalo de la Ciudad de México, el 8 de marzo de 2020 los pañuelos verdes y morados, carteles y consignas iluminaron la vista y el oído, mientras la sororidad y el regocijo abrazaban a las mujeres que asistieron a la marcha por el Día Internacional de la Mujer que marcó historia.

Aunque el movimiento feminista lleva años luchando por la liberación de la mujer, para muchas fue su primera participación. “¡Gracias! Las estábamos esperando”, gritaban las chicas pertenecientes a colectivas, felices por ver a más de 100,000 mujeres en marcha. Todas unieron sus corazones, voces y fuerzas por las que ya no están, por las que estamos y por las que vendrán.

Las consignas, cantos y gritos pedían lo mismo: seguridad, no más violencia para las mujeres y respeto a su derecho a vivir. “¡la policía no me cuida, me cuidan mis amigas!” “¡Señor, señora, no sea indiferente, se matan las mujeres en la cara de la gente!”  y otras frases cargadas de significado, dolor y verdad se escucharon en todo el recorrido.

Pero no todo es perfecto. La participación genuina de las mujeres, se opacó por comentarios como “¿Hasta el Zócalo? No, yo no llego hasta allá, hace calor” “¡Ya pintaron la Diana, hay que tomarnos fotos!” «Esas viejas están pintando todo», algunas mujeres convirtieron la histórica marcha en una pasarela, en críticas y una unión falsa.

No faltó el machismo y la misoginia.“¡Machitas!” “¿Y así piden respeto?” “Mejor deberían estudiar y no andar haciendo circo”, «por eso las matan» , «ni quién las quiera violar» opinaron algunos hombres que asistieron aún cuando la marcha aunque es un movimiento ajeno a ellos.

La lucha feminista no es de hombres, ni de instituciones, ni de marcas, ni organizaciones, es de mujeres para mujeres y la apropiación del movimiento es inaceptable.

Representa un profundo trabajo informarse fuera de redes sociales y estudiar para la deconstrucción de la alienación femenina y el machismo. La construcción de nuevas masculinidades y la liberación femenina son trabajos constantes que no consiguen resultados en un día.

Abracémonos, apoyemos, seamos sororas con otras mujeres y entendamos que la expresión en las calles, gritos, marchas, consignas y pintas reflejan  enojo e impotencia y es una acción para hacernos notar y ser escuchadas. Toda forma de expresión es válida si cuestiona, busca soluciones, acciones y es argumentada.

Es tiempo de que seamos críticas, analicemos y seamos solidarias. ¿Después de la marcha, qué sigue? ¿qué hacemos en nuestra vida diaria? construyamos una mujer que no sea #FeministaPorUnDía

Jessica Zarco.

Mujeres que marcharon de Revolución a el Zócalo.
Foto Angeles Torrejón