Adaptación y Evolución #COVID-19

Ha pasado más de un mes desde el día en que nos despedimos de nuestras labores cotidianas de forma espontánea. No tuvimos oportunidad de despedirnos y tampoco, de prepararnos para un cambio radical en nuestra vida.

En redes sociales y en las conversaciones con amigos y equipos de trabajo, permean los mensajes que anhelan volver a la “normalidad”, a sus rutinas y a la convivencia personal. Por ello, es importante preguntarse de qué forma nos afecta el confinamiento pero también ¿qué obtendremos como beneficio de esto?

Fuimos testigo e incluso parte de las compras de pánico que se efectuaron al principio de la pandemia: desabasto de papel sanitario, jabón para manos y más artículos de higiene personal. Sin duda, las compras se convirtieron en la actividad principal de estos días. ¿qué está ocurriendo?

La incertidumbre de la enfermedad y de nuestra situación social, llevaron a estas compras compulsivas, como si los productos nos volvieran inmunes a los daños. Es ahí cuando notamos que la sociedad no está preparada para enfrentar una situación de salud y social de esa magnitud. Lo bueno, es que podemos observar que, aunque con trabajo, estamos sobrellevando estos cambios y buscando soluciones para nuestra nueva rutina.

Entre ellas, nos hemos visto en la necesidad de comprar casi todo (o todo) en línea. Acción un poco complicada para los migrantes digitales que se han acostumbrado a la vida presencial: asistir personalmente a bancos, comprar despensa, ropa, ver a su familia y amistades. Los nativos digitales, aunque tienen la costumbre y cercanía a lo digital y tecnológico, la sobreexposición a estos medios podría resultar tediosa.

Sin embargo, nuestro lenguaje y pensamiento siempre es un anclaje de los sentimientos y estados de ánimo. Por ello, pese a las complicaciones, debemos ver el gran lado positivo de lo que nos trajo la pandemia: adaptación y evolución. La mayoría de la gente, se ha animado a sus primeras compras en línea, usar plataformas de videollamada, probar una nueva rutina y convivencia. Sin duda, podremos terminar esa cuarentena con aprendizajes en cuanto a lo digital.

Las compras en línea que adaptamos a nuestra vida cotidiana, podrán facilitar y complementar el estilo de vida de la mayoría de la población. Tomemos lo que sucede como un impulso a nuestro desarrollo y estar a la vanguardia de los nuevos surgimientos tecnológicos del mundo, para usarlas a nuestro favor.

-Jessica Zarco

La gran pausa de México por el COVID-19

El tema de la cuarentena ha sido tendencia en redes sociales. El encierro nos ha llevado a analizar la situación del país y hacer un ejercicio de introspección. Van dos semanas desde la reclusión en los hogares a nivel mundial.

Sin embargo, la situación en los países europeos y en los de América, está en dos polos opuestos en todos los ámbitos. Los privilegios de quedarse en casa, no los poseen todas las personas. En Europa, se romantiza la cuarentena con la unidad, y esperanza de las y los habitantes mientras evitan el virus en sus hogares.

La realidad en México, es muy diferente. Los datos del INEGI, 31.3 millones de personas, equivalente al 56.2% de la población económicamente activa en México. Personas que viven al día, de sus ventas y servicios. ¿Es prudente juzgarlos y exigirles “quedarse en casa” desde nuestra comodidad?

El apoyo al estilo europeo, podemos replicarlo y tropicalizarlo a nuestra realidad económica y política. Consumamos local, creemos redes de apoyo, recomendemos el trabajo de la otra persona. México es percibido en otros países como alegre, lleno de color, alegría y apoyo. Llegó el momento de mostrarlo a nuestra gente.

Es cierto que en México se piensa diferente. Podemos mostrarlo con apoyo y, los que pueden, quedarse en casa. Sin embargo, existen personas que no creen en el virus y siguen su vida normal: salen a divertirse, a pasear y no toman las mínimas precauciones. ¿Cómo apoyar y crear conciencia si no empezamos en la individualidad?

Los contagios seguirán, el sistema de salud colapsará y los que vienen son días para definir el futuro de México. Si el gobierno tomará medidas drásticas ya que el virus nos rebase, tratemos de no llegar a ello. Que empiece por ti, por mí, por nosotros y nosotras. #QuédateEnCasa un mes si tienes esa posibilidad, apoya económicamente a quien lo necesite. Mantengamos este encierro un mes, sin radicalizarlo, para no encerrarnos para siempre.

Jessica Zarco.

 

Consumo local entre mujeres emprendedoras #COVID19

Ya sabemos que el COVID-19 detuvo actividades escolares, trabajos, planes y a la sociedad en general. Algunas personas tienen el privilegio de quedarse en casa, recibiendo un salario digno mientras se mantiene a salvo viendo televisión y pidiendo comida a domicilio.

Sin embargo, la realidad de muchos mexicanos nos abre drásticamente los ojos: hay personas que viven al día, si no trabajan hoy, no comen. El sustento que llevan a sus hogares es necesario para sobrevivir y sus familias dependen al cien porciento de las actividades de comercio.

Este virus nos sacude justamente en marzo, el mes donde se conmemora la lucha de la mujer por sus derechos, igualdad, reconocimiento y liberación. Las mujeres mexicanas que han emprendido, que lideran sus negocios y rompieron los lazos de dependencia ante un hombre, hoy se ven afectadas por el encierro al que todas las personas debemos someternos ahora. No hay ventas, por lo tanto, su inversión y estabilidad económica peligra.

Es ahora cuando debemos apoyarnos entre todas, comprar a los negocios locales, a emprendedoras que lo necesiten. Formemos redes de apoyo, recomendemos a la amiga que hornea pasteles, a la que tiene una cocina, la que vende artículos de limpieza o la que hace reparaciones a domicilio.

El feminismo sigue permeando en nuestra mente y nuestras ideas, apoyémonos entre nosotras, lo necesitamos más que nunca. ¿Tienes algún negocio? ¡hazlo saber en los comentarios para difundirlo!

 #ConsumeLocal #UnidasPodemosMás #FeminismoEnTiemposdeCovid

Jessica Zarco. 

Los inestables pasos de la marcha #8M

Desde los vagones del metro Revolución hasta la plancha de El Zócalo de la Ciudad de México, el 8 de marzo de 2020 los pañuelos verdes y morados, carteles y consignas iluminaron la vista y el oído, mientras la sororidad y el regocijo abrazaban a las mujeres que asistieron a la marcha por el Día Internacional de la Mujer que marcó historia.

Aunque el movimiento feminista lleva años luchando por la liberación de la mujer, para muchas fue su primera participación. “¡Gracias! Las estábamos esperando”, gritaban las chicas pertenecientes a colectivas, felices por ver a más de 100,000 mujeres en marcha. Todas unieron sus corazones, voces y fuerzas por las que ya no están, por las que estamos y por las que vendrán.

Las consignas, cantos y gritos pedían lo mismo: seguridad, no más violencia para las mujeres y respeto a su derecho a vivir. “¡la policía no me cuida, me cuidan mis amigas!” “¡Señor, señora, no sea indiferente, se matan las mujeres en la cara de la gente!”  y otras frases cargadas de significado, dolor y verdad se escucharon en todo el recorrido.

Pero no todo es perfecto. La participación genuina de las mujeres, se opacó por comentarios como “¿Hasta el Zócalo? No, yo no llego hasta allá, hace calor” “¡Ya pintaron la Diana, hay que tomarnos fotos!” «Esas viejas están pintando todo», algunas mujeres convirtieron la histórica marcha en una pasarela, en críticas y una unión falsa.

No faltó el machismo y la misoginia.“¡Machitas!” “¿Y así piden respeto?” “Mejor deberían estudiar y no andar haciendo circo”, «por eso las matan» , «ni quién las quiera violar» opinaron algunos hombres que asistieron aún cuando la marcha aunque es un movimiento ajeno a ellos.

La lucha feminista no es de hombres, ni de instituciones, ni de marcas, ni organizaciones, es de mujeres para mujeres y la apropiación del movimiento es inaceptable.

Representa un profundo trabajo informarse fuera de redes sociales y estudiar para la deconstrucción de la alienación femenina y el machismo. La construcción de nuevas masculinidades y la liberación femenina son trabajos constantes que no consiguen resultados en un día.

Abracémonos, apoyemos, seamos sororas con otras mujeres y entendamos que la expresión en las calles, gritos, marchas, consignas y pintas reflejan  enojo e impotencia y es una acción para hacernos notar y ser escuchadas. Toda forma de expresión es válida si cuestiona, busca soluciones, acciones y es argumentada.

Es tiempo de que seamos críticas, analicemos y seamos solidarias. ¿Después de la marcha, qué sigue? ¿qué hacemos en nuestra vida diaria? construyamos una mujer que no sea #FeministaPorUnDía

Jessica Zarco.

Mujeres que marcharon de Revolución a el Zócalo.
Foto Angeles Torrejón