Una lucha desde casa

¿Podemos tener acaso una crítica completamente objetiva del machismo? Como es
visible existe que gente no puede tan siquiera explicar de una manera adecuada en
lo que consiste o siquiera lo sabe.
En la cultura hispanoamericana es frecuente que se encuentre este fenómeno
identitario, se podría pensar que el machismo proviene de las clases bajas sin
embargo este puede encontrarse en todas las clases sociales y culturales, es
importante destacar que la educación es un factor importante para disminuir o
cambiar factores secundarios de este fenómeno ya que los hombres no nacen
siendo machistas, sino que aprenden desde la infancia y normalizan algunas
actitudes que a lo largo del proceso de socialización definen su manera de pensar y
sentir.
El machismo lamentablemente se puede observar como el énfasis o exageración
de las características masculinas y la creencia fiel de una superioridad sexual que
no debe ser puesta en duda.

Se puede definir al machismo como una ideología que defiende y justifica la
superioridad y el dominio del hombre sobre la mujer; exalta las cualidades
masculinas, como agresividad, independencia y dominancia, mientras
estigmatiza las cualidades femeninas, como debilidad, dependencia y
sumisión. El machismo tradicionalmente ha estado asociado con la cultura
mexicana y latina. Dentro de este contexto cultural, existían como normas
consuetudinarias que el hombre ostentara la autoridad en la familia y fuera su
proveedor, y que la mujer se subordina al hombre y se dedicase a su cuidado
y a la crianza de su descendencia (Ballén, 2012; Villaseñor, 2003).

Es un grave problema cuando no son solo las personas de género masculino
quienes ejercen el machismo si no que en su mayoría las mujeres lo reproducimos
dia con dia con micromachismos que podríamos explicar cómo pequeños gestos
sexistas o machistas, algunos de ellos muy sutiles, que ayudan a propagar
roles de género, y así mismo una violencia suavizada contra las mujeres, en
ocasiones sin darnos cuenta.

Es como ya se ha mencionado algo a lo que estamos tan alienadas, como nuestra
cultura y esta cultura siendo parte de nuestra identidad. Es difícil identificarlo
cuando está ahí todo el tiempo dia a dia, consumiendonos normalizando acciones y
pensamientos, como: Rosa para las niñas, azul para los niños,cuantas veces como
madres hemos hecho esto miles de veces al escoger la ropa para nuestros
pequeños, siempre haciendo diferenciaciones de sexo con ciertas características
tan banales como un color, es tan solo un ejemplo de las veces que caemos en
actitudes totalmente machistas insignificativamente dolorosas que son nuestra
propia desgracia.

Es justo donde tenemos que empezar a erradicarlo y corromper el machismo, poco
a poco y silenciosamente, justo donde empieza, con la educación que se brinda en
casa.

La familia siendo el primer agente socializador y es responsable de la formación de
cada niño en casa, por ello es de vital importancia aceptar que hemos sido en algún
momento aliadas del machismo, es preciso concientizarte del daño que hacemos al
no reprimir estas acciones machistas que como mujeres generamos desde casa,
educando a hombres y mujeres machistas. Claro que no es culpa nuestra es como
nos han educado desde siempre, pero esta en nuestras manos, ser conscientes de
ello y cambiar nuestra forma de educar con la finalidad de erradicar las situaciones
de desigualdad y violencia simbólica, que en muchos casos suelen transformarse en
violencia literal hacia las mujeres. en verdad tener progreso en mundo plagado de
machistas.

Estefany Montiel.

 

Compras sin control, un comportamiento de pánico

Actualmente, se puede observar el impacto que ha causado el virus COVID-19 en la población mexicana, sobre todo en el papel que desempeñan los medios masivos de difusión.

A pesar de la gran cantidad de información que ofrecen dichos medios, podemos estar conscientes de que mucha información presentada está tergiversada con fines propios o con fines de lucro

Por consiguiente, esta información puede estar desviada de la realidad sanitaria y social, fomentando pánico día a día, con información alarmante, careciente de veracidad. Este tipo de notas, no solo alarman en su mayoría, sino que, insitan a la población a tomar una posición de supervivencia, cabe destacar que la población tampoco busca otras fuentes de información más confiables y esto hace que se genere un mal manejo de la información.

Esta situación desata pánico entre la sociedad y la cumpulsiva necesidad de comprar artículos en su mayoría, entre los cuales, con mayor demanda son artículos de sanidad y primera necesidad como gel antibacterial, alcohol, cubrebocas, papel sanitario, agua, alimentos enlatados, legumbres etc. Consumismo, resultado de la misma influencia de los medios masivos.

Se le invita a la población,  de manera inmediata a ser más consciente y objetiva en cuanto a la información que podemos encontrar día a día y ser más cuidadosos con lo que leemos o escuchamos, debemos estar seguros de que la información que encontremos y tal vez compartamos con seres queridos o conocidos, sean fuentes oficiales y veraces.

Con la finalidad de evitar comportamientos irracionales  que afecten o a graven la situación, dando como resultado el pánico.

Estefany Montiel

Imagen tomada desde: «Diario de Yucatán»

Máscaras mediáticas #8M

Nuevos aliados, falsas caras, máscaras de salvadores “solidarizándose”, que pasaron de misóginos a la aceptación y la empatía del movimiento en una noche.

¿Solo bastó con una noche para su concientización?, como si eso en verdad pasara en nuestro mundo envuelto por el patriarcado, parecen burlas sus programas de televisión, que es bien sabido que han encubierto por décadas los temas de abuso contra las mujeres, los comerciales con letras moradas manchadas con sus fines de lucro evidente, sus tontos programas de radio tratando desesperadamente subir su audiencia  apropiándose de un movimiento ajeno. Como si todas sus “buenas intenciones” no vinieran manchadas de corrupción.

Para estos días tuvimos grandes empresas, escuelas, instituciones, públicas, privadas y sociales, en general, lanzando comunicados dando permiso de faltar a mujeres, creando todo un espectáculo. ¿En verdad creyeron que estábamos pidiendo permiso? como si hubiera estado implícita una petición para su aprobación, en verdad creyeron que lo necesitábamos para movilizarnos, creyeron erróneamente que estábamos esperando que nos arroparan con su falsa defensoría, colgándose una lucha que no les pertenece y nos les pertenecerá.

Se quisieron apropiar del movimiento, desde su poder patriarcal, y en realidad no esperábamos eso, no queríamos y  no pedimos sus comunicados dando permiso o sus medios de comunicación llenándose los bolsillos solidarizándose, no necesitamos sus máscaras de empatía, o su voz en la radio.

Sin embargo, ya que tuvieron la delicadeza de “tomarnos en cuenta”, esperamos un mínimo de respeto, y se limiten a vernos se limiten a estar al margen de nuestro movimiento, que más que una crítica se reciba un apoyo genuino. Que noten cada lugar, tiempo y espacio del que estamos excluidas o no consideradas, que reconozcan nuestra realidad, que se dejen de promover estereotipos y de normalizar las violencias contra las mujeres, que nos permitan caminar seguras, sin miedo, sin importar la hora, la ropa, el lugar.

Ahora les exigimos nos dejen seguir vivas y seguras en un mundo que si tenga un lugar para nosotras.

Tenemos una propia voz, y esta es nuestra lucha.
Basta de ser #FeministaPorUnDía

Estefany Montiel.