Los inestables pasos de la marcha #8M

Desde los vagones del metro Revolución hasta la plancha de El Zócalo de la Ciudad de México, el 8 de marzo de 2020 los pañuelos verdes y morados, carteles y consignas iluminaron la vista y el oído, mientras la sororidad y el regocijo abrazaban a las mujeres que asistieron a la marcha por el Día Internacional de la Mujer que marcó historia.

Aunque el movimiento feminista lleva años luchando por la liberación de la mujer, para muchas fue su primera participación. “¡Gracias! Las estábamos esperando”, gritaban las chicas pertenecientes a colectivas, felices por ver a más de 100,000 mujeres en marcha. Todas unieron sus corazones, voces y fuerzas por las que ya no están, por las que estamos y por las que vendrán.

Las consignas, cantos y gritos pedían lo mismo: seguridad, no más violencia para las mujeres y respeto a su derecho a vivir. “¡la policía no me cuida, me cuidan mis amigas!” “¡Señor, señora, no sea indiferente, se matan las mujeres en la cara de la gente!”  y otras frases cargadas de significado, dolor y verdad se escucharon en todo el recorrido.

Pero no todo es perfecto. La participación genuina de las mujeres, se opacó por comentarios como “¿Hasta el Zócalo? No, yo no llego hasta allá, hace calor” “¡Ya pintaron la Diana, hay que tomarnos fotos!” «Esas viejas están pintando todo», algunas mujeres convirtieron la histórica marcha en una pasarela, en críticas y una unión falsa.

No faltó el machismo y la misoginia.“¡Machitas!” “¿Y así piden respeto?” “Mejor deberían estudiar y no andar haciendo circo”, «por eso las matan» , «ni quién las quiera violar» opinaron algunos hombres que asistieron aún cuando la marcha aunque es un movimiento ajeno a ellos.

La lucha feminista no es de hombres, ni de instituciones, ni de marcas, ni organizaciones, es de mujeres para mujeres y la apropiación del movimiento es inaceptable.

Representa un profundo trabajo informarse fuera de redes sociales y estudiar para la deconstrucción de la alienación femenina y el machismo. La construcción de nuevas masculinidades y la liberación femenina son trabajos constantes que no consiguen resultados en un día.

Abracémonos, apoyemos, seamos sororas con otras mujeres y entendamos que la expresión en las calles, gritos, marchas, consignas y pintas reflejan  enojo e impotencia y es una acción para hacernos notar y ser escuchadas. Toda forma de expresión es válida si cuestiona, busca soluciones, acciones y es argumentada.

Es tiempo de que seamos críticas, analicemos y seamos solidarias. ¿Después de la marcha, qué sigue? ¿qué hacemos en nuestra vida diaria? construyamos una mujer que no sea #FeministaPorUnDía

Jessica Zarco.

Mujeres que marcharon de Revolución a el Zócalo.
Foto Angeles Torrejón

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